Sinfonía a la vida –Matilde Plaza

Publicado el 16/10/2011 ~ 5 comentarios
FacebookTuentiTwitterGoogle+AOL MailCompartir
Matilde Plaza de Simón. Pintora, poeta, madre de cinco hijos, abuela de quince nietos, nacida en Almería. Estudió en Escola Massana de Barcelona en los años 60.
Desde 1974 hasta el 2006 ha hecho exposiciones de su pintura en distintas ciudades de España. De ella se ha escrito: “Con su pintura divida en dos grandes hemisferios- campo y ciudad- cobijos de la vida toda del hombre, Matilde Plaza ofrece bajo dos luces distintas -Barcelona y Almería- todo su mundo, cuajado de cromáticas sensaciones; hombres y mujeres sorprendidos por el pincel en un derroche cinematográfico de planos cortos, medios y generales” (P.L. Pérez de Cobos).
Se han escrito muchas cosas de Matilde, pero sin duda, lo que llama más la impresión es verla expresarse, cómo es capaz no solo de poner color a las añoranzas y a un mundo interior sino verla y, sobre todo, oírla como se expresa. Se le sale la vida por todos los poros y como ella misma afirma: LA VIDA SIEMPRE SE ABRE PASO. Ella misma es una sinfonía a la vida.

Me dijeron los vientos
que ellos eran la vida,
después la luz me dijo
que aquello era mentira.
El agua respondió que
no hiciera caso a los que soplan y alumbran,
que en ella la existencia estaba libre de atadura.
Pues viendo tanto afán por ser protagonista,
descubrí que eran medios,
pero no eran la vida.
(Cfr. El presente ausente y la necesidad de ser libres)
Etiquetas: , ,

5 comentarios Agrega el tuyo »

  1. Preciosos los comemtarios y los poemas.Son un canto a la vida.Enhorabuena y adelante….!

  2. ME GUSTO!!! Copio algo que he hecho.

    Ángeles sin alas

    Aquí y ahora, lo recuerdo todo, es una imagen nítida que tengo en la cabeza, es como vivir en un recuerdo. La veo a ella, con el sol del atardecer entrando anaranjado por la ventana de la cocina, y con él un cálido olor a masa horneada. Recuerdo sus ojos claros, su sonrisa cansada, su edad marcada en cada arruga de su rostro, su pelo tejido de canas, su ropa, sencilla y con ese olor característico, que todavía recuerda mi pituitaria. Recuerdo todos aquellos sábados, en que mientras ella cocinaba el postre del domingo tarareaba canciones, siempre las mismas, con aquella voz aguda, llena de tembleques pero serena y cálida a la vez.
    Y recuerdo que era siempre el mismo proceso, ella preparaba la masa pacientemente y cuando todos los ingredientes estaban añadidos y ponía la masa en el horno a cocer, se sentaba e frente de mi ofreciéndome un trozo de chocolate y preguntándome que cuento quería oír aquella vez. Yo le pedía siempre el mismo cuento, el de mi abuelo. Aquel hombre que parecía tosco, serio e irascible, pero en boca de ella era el hombre más tierno, romántico y modelo de todos los príncipes de cuentos. Ella me explicaba, con un brillo juvenil en los ojos que se conocieron de jóvenes en un pueblo que lo tenia todo, y que la malvada bruja de la historia era la hermana del príncipe, que hizo lo imposible por separar a aquellos dos jóvenes que se amaban. Pero esa era la versión antigua, cuando él hizo aquel viaje sin retorno, ella decía que “con el tiempo la mala del cuento fue la misma vida, que le abandonó cuando él todavía quería aferrarse a ella.” Nunca entendí eso hasta ahora que ella también había dejado de aferrarse a la vida. Y recuerdo cada instante en que ella rezaba en silencio, cada caricia, cada carcajada, recuerdo cuando se reía de mis tonterías y cuando compartíamos aquellos pequeños vicios secretos, como abrir la bolsa de pipas bajo el sauce llorón de la finca más cercana al río, y como ella me cantaba esa nana que hablaba de pájaros libres y me decía que yo tenía que volar y ser libre. Y ahora que no está lloro pero no porque ya no esté, si no porque añoro que sea mi punto de apoyo, y todos deberíamos tener a alguien así, a un ángel que haga postres y cante canciones, un ángel que te pregunte cada año si hay algún chico, un ángel que lleve dentadura postiza y use crema anti-arrugas. Porque las cosas buenas, no deberían cambiar nunca.

  3. Abuela eres la mejor :)

  4. lourdes carrasco roncero dijo el 25.08.2013 a las 9:40 pm

    Responder

    Te deseo mucha suerte y en Almería me gustaría ver alguna vez tus cuadros. Guardo un especial recuerdo cuando en Barcelona en la calle Copérnico 8 trasmitías a las peques que iban a tus talleres tu pasión por la pintura- Hasta pronto

  5. Abuela eres la mejor… sabes decir aquellas cosas que yo no podría desscribir… genial!

Agrega un comentario