Vine para quedarme: Viñedos de Rachel

Publicado el 11/03/2012 ~ 3 comentarios
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¡Cuántos años tratando de aleccionarnos a las mujeres! ¡Cuántas mentiras dichas miles y miles de veces, para crear conciencia de verdades! El resultado es que la llamada “LIBERACIÓN DE LA MUJER” ha acabado la mayoría de las veces, siendo un engaño y un calvario para nosotras, que hemos pagado los platos rotos de este banquete, al que se nos invitó engañosamente. Nos fiamos de lo que nos repitieron hasta la saciedad, de que éramos iguales a los hombres y buscamos alternativas que pensamos que en algún momento cambiarían nuestra forma de ver y vivir la vida. ¡Y en muchos casos lo hicieron! Pero no podemos negar la realidad de que nos embarcamos en un crucero, en un mar tempestuoso, del cual muchas veces quisimos desembarcar, pero nosotras mismas nos hicimos las fuertes y pensamos que teníamos que resistir, muchas veces por el qué dirán…
Hemos llegado a creer, que somos más mujeres y más libres, si trabajamos fuera del hogar, porque pensamos que es muy esclavo tener que hacerlo en casa. Y lo que ha pasado la mayoría de las veces, es que nos hemos encontrado trabajando fuera y dentro de ella.
Hemos llegado a olvidar, en muchas ocasiones, nuestro instinto materno, que es lo que nos diferencia con creces de los varones y que nos puede hacer sentir orgullosas de ser las únicas que podemos llevar la vida, compartiendo esa época preciosa y mágica de la maternidad con terceras personas que hacen en ocasiones las veces de madre.
Con esto no estoy diciendo que la mujer no pueda trabajar fuera del hogar, ni mucho menos, pues somos capaces de hacerlo muy bien, y en ocasiones superar a los hombres. Sólo hago esta reflexión, refiriéndome a que se nos ha mentido y mucho. Se nos ha tratado de cambiar la esencia que tenemos. Se nos ha dicho que tenemos que realizarnos, que tenemos nuestros derechos y que nadie los va a pisotear, sin darnos cuenta, en muchos casos, que somos nosotras mismas las que pisoteamos nuestra felicidad. He escuchado a muchas mujeres decir tras su parto: “voy a intentar disfrutar de mi hijo los meses de baja que tengo, porque luego tendré que llevarlo a la guardería”, y frases de este estilo, que denotan que la mujer ha perdido mucho con su “pseudoliberación”.
Y todo esto que os he dicho arriba, hace alusión al tema del que quiero hablar hoy.
¿Alguna de vosotras conoce lo qué es el Síndrome post-aborto? Posiblemente, hayáis escuchado la palabra y os suena a algo relacionado con el aborto. Pero ¿alguna me podría explicar lo que es, en esencia? Probablemente, la realidad sea que no, porque de ello no suele hablarse cuando legalizan la ley del aborto. De ello no se habla en las clínicas que lo practican. De ello no se habla en la terraza de un bar o en la consulta del ginecólogo. Sólo hablan de nuestros derechos, de nuestra liberación, del derecho al propio cuerpo, del derecho a decidir…..pero me pregunto ¿cómo puedo decidir correctamente sobre algo como el aborto, si nadie me explica qué me pasará tras abortar? (Cfr. Art. 3º de la Declaración Universal de los Derechos Humanos).
En casi todos los países existe la obligación de informar a la mujer del Síndrome post-aborto, cuando se visita una clínica de abortos y se pide una cita para abortar. Si alguna de vosotras, ha abortado, sabrá que esto no se hace casi nunca, por no decir nunca y luego os contaré el por qué.
Voy a tratar de enumerar los más significativos, pues son más de 150 (hacer clik). Por cierto que a esta dolencia se la conoce también por ir asociada al síndrome de stress post-traumático, que era lo que sufrían los soldados que venían de la guerra del Vietnam, y que tenían unas secuelas psíquicas gravísimas (Para más información puede leerse: Categorización diagnóstica del síndorme postaborto, o también Estudios sobre el SPA de nomasilencio.org).
Todas las cosas que acabamos de enumerar, son totalmente desconocidas a la mayoría de mujeres que abortan. Muchas, tras un aborto, confiesan que nadie les comentó nada de esto, más bien al contrario. Comentarios como: “quítatelo, total es como una lenteja” “es un trozo de piel” o “es como si te quitan una muela”, hacen que la mujer crea que tras un aborto la vida va a continuar como siempre. Pero la experiencia nos demuestra que eso es otra de las mentiras de las que os hablaba al inicio del artículo. Pero me diréis ¿Montse, por qué nadie nos cuenta estas cosas? ¿Por qué se oculta esta información tan importante? ¿Queréis saberlo? La respuesta es muy sencilla y la vais a comprender muy rápidamente.
No sé si habéis oído hablar de un documental que se llama “Blood Money” (El aborto y la capacidad de reconducir). Si no lo habéis visto, os recomendaría que lo hicierais porque ahí encontraréis la clave del por qué no se habla de esto. Pero os lo resumiré para que comprendáis de qué se trata. Simplemente de eso, de dinero. El aborto, es un puro negocio, un negocio que mueve miles y miles de euros a costa de la salud física y psíquica de muchísimas miles de mujeres que se someten a un aborto, confiando que eso no afectará en un futuro su vida. La prueba, como os decía, la tenéis en este documental, donde una doctora que tenía una clínica de abortos, narra cómo en los años 80 el loby abortista, trabajó duro para implantar una serie de ideales que les llevarían a “hacerse de oro”. Esta doctora comenta como se propusieron desterrar la educación sexual por parte de los padres, para dar educación sexual ellos, fomentando la práctica sexual a personas a partir de 13 años de edad. Procurarían inculcarles el sexo como un derecho y les suministrarían gratuitamente preservativos de baja calidad y anticonceptivos a bajas dosis hormonales, de modo que cada chica así aleccionada, pudiera acudir a hacerse un aborto unas cinco veces desde sus 13 a 18 años, o lo que es lo mismo, un aborto por año.
Comprenderéis, ahora, muchas de las cosas que os he contado más arriba. Mujeres, no nos dejemos engañar. El aborto nunca soluciona un problema, lo agrava y de un modo insospechado. Muchas mujeres no experimentan estos efectos enseguida, pero el 91% de mujeres, lo hará a lo largo de su vida, y con consecuencias nefastas que harán de sus vidas un infierno y lo decimos desde la experiencia de pertenecer a No Más Silencio. Pero queremos ayudar a todas aquellas personas que hayan sufrido o estén sufriendo por esta causa.
Por ello queremos ofrecer terapia gratuita online y también invitarle a cualquiera de los encuentros que tenemos para ayudar a sanar a las mujeres. Son unos encuentros de fin de semana, donde se comparten experiencias con otras personas que han pasado por una situación similar en ambiente de intimidad y discreción, con atención psicológica y humana pensada especialmente para ellas.
Para informarte de los encuentros en que hay en España o para recibir cualquier tipo de asesoramiento puedes ponerte en contacto con el siguiente correo: msf_2210@hotmail.com. También en los teléfonos: 936723180 – 637740363.
Espero que esta información te sea útil, tal vez para ti o para alguna otra persona que conozcas. No aconsejes nunca a nadie que ames que se haga un aborto, es la peor de las decisiones que pueda tomar una mujer. Plantéale que hay soluciones, existe la adopción, por ejemplo. Gracias por interesarte por el bienestar de las mujeres.
Montse Sanmartí – Delegada de No Más Silencio en Cataluña
Sobre Theresa Burke: Rachel’s Vineyard: Recuperarse y encontrar la alegría
¡Como complemento para seguir asombrándose este video de Alexander Tsiaras!

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3 comentarios Agrega el tuyo »

  1. Es muy importante difundir lo que dice este artículo sonbre todo entre la gente joven ya que ahora mismo hay una gran presión social para que las adolescentes embarazadas opten por el aborto.
    Ante una situación en la que es imposible atender al niño hay plantearse la adopción.
    Dar la vida es dar una oportunidad que sólo la madre puede dar.
    Nuestra sociedad está muy desnortada: se criminaliza más a las madres que dan a sus hijos en adopción que a las madres que asesinan o dejan que asesinen a su hijo en sus entrañas.
    Las madres que dan a sus hijos en adopción no deben ser censuradas socialmente , sobre todo cuando hay tantos matrimonios que desean adoptar niños para darles su amor.

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