Una cátedra de amor con sacrificio

Publicado el 27/12/2010 ~ 0 comentarios
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Aurora Flores Orellana nació en Cochabamaba, una ciudad de Bolivia. Habla quechua y español con ese acento tan peculiar que nos recuerda que a pesar de dominarlo, no es su lengua madre. A veces las ” a” o las “e”, se pronuncian como “i”. De pocas palabras, muy reservada, respetuosa, su sencillez la lleva constantemente a trasmitir a los demás esa gran virtud que tantos desearían, que es SABER ESTAR, la elegancia del silencio y las buenas maneras. Laboriosa y responsable, una persona en la que se puede confiar. Por esto se gana el cariño de los que la rodean poco a poco, a fuerza de obras y trabajo.
Madre de dos niñas actualmente de 14 y 6 años. Su marido, chofer de camión, perdió la vida en un accidente cuando ella estaba embarazada de la segunda niña. A raíz de esta situación tuvo que emigrar a Europa para conseguir poder sostener a sus hijas y a su madre viuda. Los recursos en su país son muy escasos.
Durante estos años ha trabajado en dos familias, por la mañana y por las tardes, llenando los fines de semana que podía. Sin pausa, para dar primero alimentos a los suyos, luego un techo, y estudios a sus niñas.
Estas Navidades ha ido a Cochabamba para celebrarlas con su madre y sus dos hijas, después de años de tesón y de sacrificio en los que no ha podido verlas.
Una mujer, una madre, una vida, que dentro de la sencillez es un bellísimo ejemplo.

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