La educacion emocional y la autoridad servicio

Publicado el 06/03/2011 ~ 1 comentario
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Entrevista con Blanca Batllori, madre, psicopedagoga y logopeda de un colegio. Remarca, sobre todo, el concepto de la autoridad como servicio.
Desarrolla la tesis, ya conocida, de que el ejercicio de la autoridad debe ser así para que sea cauce de aprendizaje y educación. EL ejercicio de la autoridad se fundará, por tanto, en la calidad de cómo se sirve al cónyuge y a los hijos, y en el cuidado amoroso de las figuras paternas a los hijos.
Este cuidado amoroso es un instrumento esencial y fundamental que no está reñido con la exigencia. Se convierte en exigencia amorosa desde pequeños, que lleva a aprender cómo se adquieren hábitos que les llevarán a una autonomía siempre mayor y a una estima de sí de forma natural y sencilla.
La presencia de la madre y del padre es importante, aunque existan momentos del día en que las personas por las distintas responsabilidades no puedan estar siempre juntas. Si existe cuidado, este se verá en los pequeños detalles que hacen a mama y a papá presentes a lo largo de la jornada.
La conclusión es que tanto el permisivismo y como el autoritarismo son desviaciones de esta naturalidad efectiva para el buen desarrollo de una personalidad sana y equilibrada.

La verdad sobre la naturaleza humana, su desarrollo y establidad emocional, tienen algo que ver con el respeto y aceptación de las personas tal como son. En las deliciosas páginas de “El Principito” nos encontramos con una sugerente visión de las relaciones entre la verdad y la libertad. El principito, en su viaje por diversos planetas, llega al astro donde habita en soledad el rey. Le pregunta sobre su capacidad de mandar y de hacerse obedecer, y por le pide un deseo; es entonces cuando tiene lugar este interesante diálogo:
—Quisiera ver una puesta de sol… Complacedme… ordenad al sol que se oculte…
—Si le ordenara a un general que volara de flor en flor como una mariposa, o que se transformara en gaviota, y el general no ejecutara la orden, ¿de  quién sería la culpa, mía o de él?
(…)
—Exacto. Hay que exigirle a cada uno aquello que es capaz de hacer o de dar —replicó el rey—. La autoridad debe basarse sobre la razón. Si tú ordenas a tu pueblo que se arroje al mar, él hará la revolución. Tengo el derecho de exigir obediencia porque mis órdenes son razonables.
—Bueno, y entonces ¿qué ocurre con mi puesta de sol? —le recordó el principito, que jamás olvidaba una pregunta una vez que la había formulado.
—Tendrás tu puesta de sol. La exigiré; pero esperaré, como me lo dicta mi ciencia de buen gobernante, a que las condiciones sean favorables.
—    ¿Y cuándo sucederá eso? —interrogó el principito.
— ¡Bueno! ¡Bueno! —le respondió el rey, quien de inmediato consultó un grueso calendario—. Será dentro de unas horas; como a eso de las siete y cuarenta de la tarde. Entonces verás cómo se me obedece.

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  1. Creo que Blanca da en el clavo de algo muy importante y que los estamos padeciendo a día de hoy cuando observamos a muchas personas de esta sociedad… La importancia de enseñar la autonomía y a poner límites desde la primera infancia y no en la adolescencia!
    Como persona dedicada a la educación me he encontrado con muchos padres que piensan que los límites para sus hijos son malos, que deben vivir solos y aprender de esa manera… y ya después les hablarán de exigencia, de límites… y mcuhas veces cuando quieren hablarle de ello cuesta mucho más, no digo q es imposible que aprendan, porque nunca es tarde, pero sí que es verdad que enseñar a tener límites a los 15 años no es lo mismo que a los 3 o 4, ya que un niño de 15 años ya se ha marcado sus propios límites, y los que vienen a esas edad por parte de los padres los rechazan, cuando quizás son las mejores enseñanzas que peudan recibir en la vida…

    ¡qué importante es la primera infancia y que poca importancia se le da!

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