Gracias a la vida, gracias a mi madre -Mercedes Sosa

Publicado el 09/05/2011 ~ 1 comentario
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Mercedes Sosa, conocida como La Negra Sosa o La Voz de América, fue una cantante de música folclórica argentina reconocida en América Latina y Europa. Considerada como la principal cantante de Argentina. Fundadora del Movimiento del Nuevo Cancionero y exponente mayor de la Nueva Canción latinoamericana.  Se definía a sí misma como “cantora” antes que “cantante”, en lo que fue una distinción fundamental de la nueva canción latinoamericana de la que ella fue una de las iniciadoras: “cantante es el que puede y cantor el que debe” (Facundo Cabral). Ese ideal fue expresado por Mercedes Sosa en los títulos de sus álbumes como “Canciones con fundamento” y “Yo no canto por cantar”.
En una intrevista del 2005 resume así su vida: ” Tengo 64 años. Nací en Tucumán (Argentina) y vivo en Buenos Aires. Soy cnatante, soy viuda. Tengo un hijo, Fabián Ernesto (41 años) y dos nietas de 23 y 14 años. He estado muy enferma y me he re-encontrado con Dios. Soy progresista. Soy embajadora de Unicef” (Entrevista a Mercedes Sosa y breve semblante de su vida).
En 1999 Sosa grabó la Misa Criolla, de Ariel Ramírez, una famosa obra de entrecruzamiento entre música académica y folklorica argentina, dedicándosela a su madre. Más allá de lo artístico, el hecho llamó la atención debido a la condición de agnóstica de la cantante. Mercedes aclaró entonces en pagina12.com.a: “Durante toda mi vida las dos hemos tenido respeto: mi madre por mi ideología, y yo por su creencia religiosa. Nunca ella me ofendió a mí ni yo ofendí a mi madre, ni a ningún creyente. Nunca jamás canté ninguna canción en contra de Dios, y creo que eso fue gracias a mi madre. Por eso la dedicatoria”. (Se puede leer una extensa biografía en Wikipedia)
Como broche de oro nos quedamos con estas dos canciones: “Gracias a la vida”

Que enlaza con la “Canción de las simples cosas”

La letra es encantadora: “Uno se despide insensiblemente de pequeñas cosas, lo mismo que un árbol que en tiempo de otoño se queda sin hojas. Al fin la tristeza es la muerte lenta de las simples cosas, esas cosas simples que quedan doliendo en el corazón. Uno vuelve siempre a los viejos sitios donde amó la vida, y entonces comprende como están de ausentes las cosas queridas. Por eso muchacho no partas ahora soñando el regreso, que el amor es simple, y a las cosas simples las devora el tiempo. Demórate aquí, en la luz mayor de este mediodía, donde encontrarás con el pan al sol la mesa tendida. Por eso muchacho no partas ahora soñando el regreso, que el amor es simple, y a las cosas simples las devora el tiempo”.

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  1. Soy Argentina, y realmente me ha conmovido muchisimo oir a mi compatriota, a la que escuche cantar desde que naci,GRACIAS.

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