La escuela del dolor (Jutta Burgraff)

Publicado el 13/05/2012 ~ 1 comentario
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LA ESCUELA DEL DOLOR
Siendo todavía estudiante, encontré sobre la mesa en la biblioteca de la Universidad, un pequeño libro, algo anticuado y cubierto de polvo. Recuerdo perfectamente que ello ocurrió un día que me parecía especialmente sombrío: no sé bien si me dolía la cabeza, no había dormido bien o tenía algún problema. En todo caso, no me encontraba de humor para empezar a estudiar, de manera que comencé a hojear el libro y comprobé que se trataba de una serie de ensayos escritos por una mujer paralítica. Muy pronto, quedé de tal manera fascinada por la lectura, que lo acabé de leer de una sola vez. Una vez que hube terminado, veía el mundo que me rodeaba de otra forma. Observé los rayos de sol que entraban por la ventana, me alegré por el pequeño trocito azul de cielo que podía ver y me sentí agradecida de poder mover mis brazos y piernas y de poder respirar, muy agradecida de estar viva. Espontáneamente miré a mi alrededor y la euforia que me embargaba se vio disminuida al ver la expresión seria de la mayoría de los estudiantes que se encontraban en la biblioteca. Entonces, sentí el deseo de reflexionar más sobre lo que había leído y, sobre todo, de conversar sobre ello con mis amigos…
Desde entonces, no he olvidado nunca aquel libro, en que aquella mujer, con serenidad y alegría, contaba acerca de su vida, vida que aceptaba ”malgré tout, pese a las pruebas y dolores, a las privaciones y decepciones que había sufrido,” [1] y, sin duda, amaba mucho más al mundo que otras personas, que nuestra sociedad considera como sanos y dinámicos. Su mensaje era muy sencillo: ”Quien dice sí a la vida, debe decir también sí al dolor.” [2] Hacía ver que el sufrimiento es parte de la vida, no sólo de una paralítica, sino de cada persona; que el dolor está presente, de una u otra forma, incluso entre quienes son más felices y exitosos.
El dolor es una realidad de la vida humana
Sin duda, no hay nadie que no haya experimentado alguna vez la soledad, el fracaso o la desilusión. Todos nos sentimos, a veces, aniquilados e incluso sabemos que somos objeto de burla, de desprecio o de dura crítica por parte de otras personas. ¿Cuántos conflictos se originan solamente debido a dificultades de comunicación, a problemas de entendimiento? [3] No es necesario ser un extranjero en un país lejano, para darse cuenta lo difícil que es encontrar a personas que nos entiendan y que nosotros entendemos. Incluso, quienes viven en la felicidad más extrema, poseen riquezas y gozan de salud, también sufren. Sin embargo, del dolor ajeno se percatan sólo aquellos que poseen una cierta sensibilidad, que han desarrollado una cierta interioridad y son, por lo tanto, capaces de percibir las necesidades de sus semejantes (…seguir leyendo).
Sufrimiento inútil
¿Debemos entonces glorificar y ensalzar el sufrimiento? ¡De ninguna manera! En algunas ocasiones, en que se ”festeja la nobleza del dolor”, me parece que en realidad, no se ha llegado a comprender ni la indigencia humana, ni el verdadero desafío que significa una situación dolorosa. En el pasado, se amonestaba a las mujeres para que sufrieran todas las injusticias de sus maridos con paciencia y sin decir una palabra (…seguir leyendo).
La rebelión del hombre
¿Cómo podemos valorar nuestra situación? Las humillaciones, la soledad, las enfermedades penosas, el abandono por parte de nuestros parientes y amigos queridos, la pérdida del trabajo. A primera vista, parece algo absolutamente absurdo y que carece totalmente de sentido. La naturaleza humana se rebela espontáneamente contra el dolor y rechaza el sufrimiento en cada una de sus formas (…seguir leyendo).
La ayuda de los otros
Llegados a este punto, nos preguntamos cómo ayudar a otra persona que sufre, cuando nosotros mismos no sufrimos por esa misma causa. Es esta una cuestión importante y sobre ella debemos meditar seriamente, pues muchas veces, debido a nuestra inseguridad, podemos ser crueles sin querer. En una ocasión, un hombre, cuya mujer había quedado ciega a causa de un accidente, me confesó: ”Desde aquel día, nadie nos invita, pues para todos nuestros conocidos, somos motivo de perplejidad y confusión.” ¿Qué podemos hacer para ayudar de verdad a quien sufre? (…seguir leyendo).
El dolor como ”Educador”
La paralítica autora del libro que tanto me conmovió, hace ver que el dolor ”no ennoblece al ser humano”, como algunas veces se dice, pues el sufrimiento no hace a nadie mejor de lo que es. Incluso, podría parecer que a algunos los hace peores. En realidad, el dolor manifiesta, ”ilumina” lo que alguien lleva dentro de sí. Nos quita cualquier máscara que nos hayamos puesto y hace ver cuáles son los motivos más profundos, las convicciones que inspiran nuestros actos. Quien sufre, muestra a los demás cuál es su riqueza interior o cuál su miseria (…seguir leyendo).
Proceso de maduración
Si decimos conscientemente sí a la vida y estamos dispuestos a aceptar también sus facetas oscuras, nos encontramos en condiciones de iniciar un proceso de maduración. En primer término, pienso que podemos desarrollar nuestra interioridad. Vivimos muy influenciados por lo externo: la radio y la televisión, anuncios luminosos, teléfonos portátiles e internet captan permanentemente nuestra atención. Y nos mantienen en permanente actividad. A menudo, no nos queda tiempo para estar a solas, con nosotros mismos, para meditar acerca de las impresiones que se agolpan en nuestra mente. Una experiencia dolorosa nos puede obligar a hacer un alto, pues entonces nos distanciamos un poco de los que nos rodean, nos ”escondemos” por llamarlo de alguna manera y luego de un tiempo de ”no-poder-hacer-nada”, en el cual el menor esfuerzo parece que sobrepasara nuestras escasas energías (…seguir leyendo).
La experiencia de la bondad de Dios
Realicé mi primera práctica profesional – siendo aún estudiante – con jóvenes ”difíciles de educar” y con enfermos incurables. Ver tanta miseria humana me afectó bastante y me hizo sentir impotente. Me dirigía todos los días a mi trabajo con un nudo en la garganta. Una señora mayor me aconsejó entonces: ”Haz todo lo que puedas, pon lo que esté de tu parte y quédate tranquila. El amor de Dios es siempre mucho más grande de lo que puede llegar a ser nuestro sufrimiento.” Estas palabras me dieron ánimo. En esa misma época, me planteé por vez primera la pregunta: si efectivamente Dios, que es omnipotente, nos ama ¿por qué permite que suframos tanto? (…seguir leyendo).
Jutta Burggraf

[1] Zenta Maurina: Mosaik des Herzens. Essays, Dillingen 1947, p.57.
[2] Ibidem., pp..45 y sgte.
[3] Cfr. Siegfried Lenz: Über den Schmerz. Essays, Hamburgo 1998, p.13.
[4] Ernst Moritz Arndt: Fragmente über Menschenbildung, (1805), editado por Friedrich Mann, Langensalza 1904, p.187.
[5] J.H. Campe: Väterlicher Rat für meine Tochter, Braunschweig 1788; Reimpresión, Paderborn 1988, p.196.
[6] Ernst Moritz Arndt: Fragmente über Menschenbildung, ob. cit., pp.195-197.
[7] Cfr. Barón Adolf von Knigge: Briefe über Erziehung, Frankfurt 1784.
[8] Otra situación muy distinta tiene lugar, cuando alguien, libre y conscientemente, se propone realizar algo difícil, como un sacrificio (religioso), por ejm., una romería a un lugar al que es difícil llegar.
[9] Johann Wolfgang von Goethe: Die Leiden des jungen Werther II; en Obras, tomo VI, 6a. edición, Hamburgo 1965, p.86.
[10] C.S. Lewis: Über die Trauer, 2.Aufl. Zürich 1990, S.42. Titel der Originalausgabe: A Grief Observed, erstmals veröffentlicht 1961 unter dem Pseudonym N.W. Clerk.
[11] Cfr. Thomas de Aquino: Summa theologiae I-II, q.22.
[12] Cfr. Iob 2,12-13. ”Estuvieron con él sentados en la tierra siete días y siete noches, y ninguno habló palabra, viendo cuán grande era su dolor”. Texto en: ”Sgda. Biblia”, B.A.C., Madrid 1969.
[13] Romano Guardini: Tugenden. Meditationen über Gestalten sittlichen Lebens, Würzburg 1963.
[14] Zenta Maurina: Mosaik des Herzens, ob. cit.., p.17.
[15] Por ejm., un niño puede perfectamente, debido al sentimentalismo, suscitar una falsa compasión. Cfr. observaciones acerca de los niños mimados en Paul Moor: Heilpädagogik, Berna y Stuttgart 1965, pp.156, 207, 306 y 456.
[16] Zenta Maurina: Mosaik des Herzens, ob. cit., p. 17.
[17] Ibidem., p.20.
[18] C.S. Lewis: Über die Trauer, ob. cit., p.28.
[19] Friedrich Nietzsche, citado por Viktor E. Frankl: Der Mensch auf der Suche nach Sinn, p.92.
[20] Zenta Maurina: ob.cit.., p.62.
[21] Ibidem., S.61.
[22] Cfr. Dante Alighieri: La divina commedia I, 15.
[23] Gertrud von Le Fort: Unser Weg durch die Nacht, en: Die Krone der Frau, Zürich 1950, pp .90 y ss.
[24] Henri J.M. Nouwen: Trost in Trauer, Friburgo-Basilea-Viena, 1997, p.16.
[25] Salmo 90,12. Texto en: ”Sgda. Biblia”, B.A.C., Madrid 1969.
[26] Cfr. Romano Guardini: Reform aus dem Ursprung, en: Von der Suche nach Gott, editado por Margot Schmidt und Fernando Domínguez Reboiras, Stuttgart-Bad Cannstatt 1998, p. 313.

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  1. Today is Holy Thursday 2013
    I am been wondering why our Lord has chosen “suffering” to save me.
    It came to my mind the book of the Holy Passion (in Spanish “la amarga pasión de nuestro Señor Jesucristo”) written by Ana Catalina Emmerich,and I have been moved by the occured facts descscription
    My heart trumbles at the sight of the Mother´s pain
    I am a Christian and for me all this is still amazing.
    I would like to offer each of you this vision with all my respects.