Lo que configura el corazón: la amistad

Publicado el 26/08/2011 ~ 2 comentarios
Share
Hay muchos factores que configuran a las personas. El clima: no es lo mismo ser del recio norte, acostumbrado a la lluvia y al fresco, parco en palabras; que un sureño dicharachero y ocurrente, siempre listo para bromear y sonreír. El entorno urbano o rural; en las ciudades la gente es más culta y más sociable, aunque menos observadora; mientras que en el campo son más contemplativos, más serenos y austeros. La propia familia influye también: no es lo mismo quien es hijo único, quizá mimado; que aquel que tiene diez hermanos y nunca se le ha consentido un capricho.
Todas estas cosas configuran y mucho las maneras de ser de cada persona, pero lo que más configura, lo que más determina, es el propio corazón: los amores. Se podría decir: dime a quién amas y te diré quién eres. El que ama a gente buena —el que se roza con gente de buen fondo— ése tiene mucho hecho. Quien, por el contrario, se ve atraído por lo malvado o se roza y convive con personas crueles o egoístas, ése, tiene muchas papeletas para convertirse en un despiadado o en un egoísta.
La ley de la libertad de cada hombre es amar la verdad de todo hombre. Y… también a los hombres engañosos: todo hombre por muy opaco que parezca, emite algún resplandor.
Las demás verdades deben ser también amadas: las cosas; pero no por sí mismas, sino con relación a la verdad del hombre. La ley es no amar demasiado las verdades colaterales. No tener el corazón distraído: las cosas son para las personas, para que se las llevemos a las personas.
Todos necesitamos sentirnos queridos, queridos por lo que somos, no sólo por lo que producimos. Las personas necesitan saber que son estimadas por ser, por existir. Esto lo saben muy bien las madres. El amor materno es más esencialista, es decir, la madre quiere a los hijos como son, por ser. El amor paterno es, quizá, más de resultados; los padres enseguida quieren ver las notas de sus hijos, o cómo regatea en el fútbol… Indudablemente entre el amor por la persona en sí y el amor por lo que esa persona hace componen el cuadro completo. Hay que querer con pureza, sin esperar nada a cambio; pero hay que querer que el amigo trabaje bien, coma bien… Hay que amar con pureza, pero no me quiere quien me ve hambriento y tan solo me da un consejo. El que ama de verdad sabe dar lo que el otro necesita (A.S.).
Share

2 comentarios Agrega el tuyo »

  1. Buena reflexión y genial vídeo con una muy buena canción y sobre todo letra.
    Hay una idea que me ha dejado que pensar… “dime a quién amas y te diré quien eres”… le he dado vueltas y tiene detrás una gran verdad.

  2. Siempre buscamos ser queridos, es una verdad. pero la actitud de espera a veces desespera. Bonito video, bonita decision de contruir la amistad

Respondele a Jana

Límite de tiempo se agote. Por favor, recargar el CAPTCHA por favor.