Catherine L’Ecuyer -Educar en el asombro

Publicado el 27/11/2012 ~ 5 comentarios
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Catherine L¹Ecuyer es canadiense y madre de cuatro hijos. Estudió derecho en Canadá, es Máster del IESE Business School y tiene un Máster Europeo Oficial de Investigación de la Universidad Internacional de Catalunya. Ha trabajado como abogado en Montreal y, en España, como consultora en empresas como Abertis, Pepsi, Caprabo, Sony, Croda. Es autora de dos libros. Cómo conseguir una empleada del hogar comprometida, sin morir en el intento y Educar en el asombro (Plataforma Editorial, 2012).
En 2006, empieza a investigar y a divulgar a través de conferencias, temas relacionados con la educación, entre ellos la importancia del asombro en el proceso de aprendizaje del niño. En 2010, impulsa el proyecto Apego-Asombro, nominado por los Premios Proteus de Ética como Proyecto Educativo del año 2010. Su libro, Educar en el asombro, ha llegado a ser tercero en los más vendidos de Amazone.es. Ha sido entrevistada para la Contra de La Vanguardia. En la siguiente entrevista, nos habla de su libro (para más información sobre la educación en el asombro o sobre el libro: http://apegoasombro.blogspot.com.es).

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Ha salido tu libro en noviembre 2012, ¿pero de qué va exactamente?
Los niños no son como los de antes, dicen las abuelas. A pesar de la gran asequibilidad a tanta información, constatamos que los niños no aprenden al ritmo esperado. A pesar de la avalancha de estímulos, constatamos que los niños se aburren y les cuesta motivarse. A pesar de la era “multi tarea”, constatamos que les cuesta concentrarse. A pesar de la mayor disponibilidad de los bienes materiales, constatamos que los niños tienen el deseo bloqueado.
El libro responde, entre otras, a las siguientes preguntas: ¿Cómo conseguir que un niño actúe con ilusión, sea capaz de observar con calma lo que le rodea, piense antes de actuar y esté motivado para aprender sin miedo al esfuerzo?

¿Qué tiene que ver todo esto con el asombro?
Mucho. El asombro, es el deseo para el conocimiento, decía Tomás de Aquino. Los niños nacen con el asombro, de hecho es lo que les permite descubrir lo que les rodea: su madre, su padre, el sol, un perro, una hierba, la luna, etc. Como decía Chesterton, en cada una de estas deliciosas cabezas, se estrena el séptimo día de la creación. Hoy en día, hay neurocientíficos que nos dicen que la organización neurológica no puede explicar todo el comportamiento humano. Dan Siegel, un neurocientífico americano, dice que detrás de la organización neurológica, existe algo intangible que mueve a la persona. Los griegos ya decían que el principio de la filosofía era el asombro, una de las manifestaciones de aquel intangible que mueve al ser humano: el deseo para el conocimiento. El aprendizaje se realiza desde dentro de la persona hacía fuera. No digo con esto que creamos la realidad con el pensamiento, no es así. Pero iniciamos desde dentro el proceso de conocimiento de la realidad que existe fuera de nosotros. El asombro es el mecanismo que se encarga de ello.
Hoy en día, por las circunstancias de la sociedad en la que vivimos, hace falta retroceder a una edad cada vez más temprana para encontrarnos con asombro en un niño. Los niños no han cambiado, lo que ha cambiado es el entorno en que se encuentran los niño. El ritmo frenético, el ruido continuo, la obsesión por adelantar las etapas, la moda de la híper educación, la falta de sensibilidad por el respeto de la inocencia de los niños, entre otras causas, hacen que los niños pierden la capacidad de asombro.
¿Y como se protege o se recupera el asombro?
Respetando la verdad de la naturaleza de los niños. Los niños no mandan ellos, porque no saben lo que necesitan. Pero su naturaleza es la que manda. Y entonces habría que hacernos la siguiente pregunta “¿cómo es la naturaleza del niño?”. Los niños necesitan que respetemos sus ritmos, su inocencia, su sed de misterio, su necesidad de belleza, de silencio, etc.
Hablando de belleza… ¿Cuál es la relación entre el asombro y la belleza?
Sin la belleza, el asombro trabaja a ciegas. Es como si el asombro no tuvieses a que agarrarse. Sin el asombro, la belleza está allí, pero no la vemos. Caemos en la vulgaridad, en el vacío. Los niños están naturalmente atraídos hacía lo bello, lo que pasa es que hoy en día hay muy poca belleza alrededor suyo. Las pasadas navidades, se agotaron las muñecas góticas en las tiendas de juguetes. Estas muñecas se venden en cajas en forma de ataúd. En fin…
La belleza es imprescindible para el desarrollo del niño y de la persona en general. Y el feísmo, no es otra cosa que la ausencia de belleza. Los niños tienen una carencia de belleza importante y eso tienen repercusiones importantes en su bienestar. En cambio, la belleza llena la vida de sentido y amplia los horizontes de la razón. Como decía Dostoievski, la humanidad puede vivir sin ciencia y sin pan, pero nunca puede vivir si belleza porque entonces no existiría razón para permanecer en este mundo.
¿Cómo puede unos padres poner todo esto en práctica? ¿No es un poco abstracto todo esto?
He explicado el marco conceptual del libro. Ahora no podemos profundizar en las aplicaciones prácticas de todo ello, pero eso lo hago en el libro. El libro está lleno de anécdotas reales, en las que hablo del día a día de los padres y de sus hijos. Existe una relación estrecha entre el asombro, la belleza y muchos de los temas que configura el cotidiano de nuestros hijos: los deberes escolares, las pataletas, los caprichos, los extraescolares, los cumpleaños, el marquismo, el consumismo, los Dvd educativos, el uso de las nuevas tecnologías, la educación sexual, los juguetes, la televisión, el secreto del Ratoncito Pérez y de los Reyes Magos, y mucho más. Es un libro que profundiza, pero a la vez eminentemente práctico y útil.
Otra forma de explicar aún más sintética: Aprender desde el asombro (La Vanguardia 02/09/2012).

Como complementos:
1. ¿Estamos sedientos de la belleza?
2. Amarse con los ojos
3. La belleza de la naturaleza puede fácilmente pasar desapercibida, pero no para el lente de Louie Schwartzberg. Su impresionante fotografía ‘time-lapse’, acompañada de las poderosas palabras de un monje benedictino, el hermano David Steindl-Rast, sirve como reflexión sobre el agradecimiento por cada nuevo día.

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5 comentarios Agrega el tuyo »

  1. Cuanta verdad!!! regocija el alma. Soy muy mayor muy mayor y aún recuerdo la mirada de mi padre. Era especial, yo era especial para él. Hoy después de mas de medio siglo me sigue mirando y me envuelve y me consuela y me enseña y me acompaña. Y me devuelve la esperanza, y me recuerda la dignidad y el respèto. Y el infinito amor que le tengo, que a pesar del tiempo y su “ausencia presente” a crecido y crecido con los años, cada vez mas fuerte. La mirada es una luz. La mirada de un niño y lo que a traves de ésto aprende acompaña toda una vida

  2. No sabe cuanto me alegra este articulito. Puedo asegurarle después de haber dedicado la mayor parte de mi vida a la enseñanza tratando de hacer del aula una comunidad de descubrimiento e investigación que lo que dice tiene mucho sentido y que los resultados para quienes se relacionan educativamente con los niños y jóvenes con esas convicciones son muy buenos.Claro que eso choca bastante con la industria educativa.
    Felicidades

  3. ¿Quizás demasiados estímulos que el cerebro no puede asimilar ni absorber? Demasiada información exterior que les impide ver la belleza y asombrarse.
    El asombro va ligado al entusiasmo, algo que hoy en día es difícil vivir. La ilusión por la vida que debemos agradecer.
    Me quedo con la frase de Tomás de Aquino: El asombro es el deseo para el conocimiento.

  4. Nicolas - deposgrado.com dijo el 19.01.2014 a las 2:50 am

    Responder

    Gracias por la informacion. Publicaremos un articulo sobre esta página.

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